¿de qué depende?

El año pasado en estas fechas os animaba a escribir vuestros deseos en un papel y guardarlo hasta el día de hoy. Os animaba a que los escribieseis en positivo, a diferenciar los debería de los verdaderos deseos… y ¿bien? ¿Qué ha pasado? ¿Habéis cumplido alguno de esos deseos? ¿Todos? ¿Ninguno?

Si los habéis cumplido, felicidades! Ahora sólo tenéis que formular nuevos deseos y seguir en ese camino.

Si habéis cumplido alguno, pensad en qué ha pasado con los que no. ¿A lo mejor dejaron a mitad de año de ser importantes?

Si no habéis cumplido ninguno de vuestros deseos haceros un chequeo rápido:

– ¿Estoy dónde quiero estar?
– ¿Trabajo dónde quiero trabajar?
– ¿Estoy satisfecho de la vida que tengo?
– ¿Soy feliz con mi pareja o muy feliz sin ella?

Lo siento, pero después de tantos días de excesos, de comer y beber como si no hubiera un mañana, el mañana ha llegado y vuestra vida también. Puedes meter la cabeza debajo de la almohada y seguir apegado a vuestra vida sólo porque es la vuestra o podéis aspirar a más. Aspirar a ser todo lo feliz que puedas llegar a ser.

Y si crees que soy una soñadora por decir esto, tienes un problema: tus limitaciones.

Ya hemos hablado muchas veces de cuáles suelen ser los mecanismos que tenemos para no avanzar, para quedarnos estancados, pero creo que nunca hemos hablado del apego. (Curioso que esta palabra tenga al ego dentro, no? )

Hay dos tipos de apegos: el que se tiene de una manera instintiva, biológico: padres-hijos (no hay datos verídicos que justifiquen noches enteras sin dormir si no hubiera apego😊) y el apego mental, o sea la dependencia psicológica que tenemos con otra persona o cosas.

Hay gente que se apega a su coche, a su casa o a su ropa. Esta dependencia puede ser por motivos sentimentales, por motivos de imagen (lo que esos objetos dicen de nosotros) o por motivos pesimistas (creemos que no encontraremos nada mejor)

El apego con personas claramente es el peor. A través del amor romántico entramos en un enganche psicológico donde depositamos nuestra “valía” en esa persona. De este modo él o ella se convierten en una especie de termómetro que dice si valemos o no, si somos dignos de ser amados o no, si somos deseables o no, si podemos respirar o no.

No es amor. Es dependencia, es obsesión, pero nada tiene que ver con el amor. Es cierto que también tiene mucho deseo, pero eso no lo convierte en amor. El ser humano es capaz de desear sexualmente sin sentir amor y viceversa, pero NO es amor. Esta confusión también hace que la gente aguante humillaciones en pos de la dichosa palabrita. Porque por amor se aguanta todo, no?? Maldito romanticismo.

john lennon

No es porque lo diga John Lennon, pero…

El apego tiene más de adicción que otra cosa. Es como el enganche con las drogas, el tabaco o el alcohol. Si a pesar de saber que son malos para tu salud no eres capaz de renunciar a ellos o al menos de dosificar su consumo, estás enganchado.

Todos los enganches nos dan algo positivo y además lo hacen de una manera inmediata, porque a la larga todo son cosas negativas.

Ya sé que todos decimos que no, que estaríamos mejor sin tener esa dependencia pero la verdad es que “eso que sea que es” nos proporciona algo que por nosotros mismos no somos capaces de conseguir.

En el ámbito de la dependencia amorosa, siempre cubren una carencia que tenemos, las utilizamos de muletas. “Sabemos” que solos no podemos auto abastecernos, auto querernos, auto valernos, auto lo que sea. Entonces buscamos o nos encuentran porque en esto como en todas las relaciones humanas es cuestión de energía. Yo emito la señal adecuada de llamada y tú emites la señal adecuada de recepción.

¿Os acordáis de que siempre os digo lo de en un extremo el amor y en otra el miedo? Pues en este caso el apego no está del lado del amor, sino del miedo. El apego es la antesala del miedo ya que por miedo a estar solos nos apegamos a alguien, dependemos de su compañía, le agobiamos porque no nos da la suficiente atención, etc.

Diréis que esto es amor y es deseo, bueno… en parte. El problema es no poder pasar sin esa persona.

Es genial desear estar con alguien, enamorarnos y echarle de menos si no estamos con esa persona; lo que ya no es tan normal es que nos hundamos si no la tenemos.

Si estamos enamorados de una persona y ésta nos deja, es normal que lo lamentemos, que nos duela durante un tiempo, lo que ya no es tan normal es que consuma toda nuestra energía, que hagamos estrategias para que vuelva, le controlemos e incluso presionemos para que vuelva con nosotros.

Normalmente esto ocurre cuando tenemos una baja tolerancia al fracaso en general. A veces es un “a mí no me deja nadie” (ego) y otras es un “que voy a hacer sin él/ella” (miedo).

Que nos deje esa persona es doblemente doloroso, uno, porque es la persona que queremos, y dos, porque nos deja sin nuestra dosis de droga emocional.

Lo paradójico del tema es que muchas personas aguantan unas situaciones tremendas de maltrato, indiferencia, humillación, desprecios, sólo por no estar solos y enfrentarse a ellos mismos a sus miedos, pero también es porque con esa pareja pueden adoptar de cara a los demás un papel de víctimas. Víctima= inmovilidad.

La realidad es que esta personas tienen una muy baja tolerancia a sentirse mal, a sentirse frustrados… digamos que son unos blandengues. No son capaces de renunciar a nada y menos a un placer inmediato aunque a la larga les prometan que el premio será mucho más satisfactorio.

Antes de hacer frente a la situación enfermiza en la que estamos metidos jugamos al solitario nosotros solos, haciéndonos trampas, claro!

“se va a separar pero es que tiene muchos problemas”
“me quiere pero no es su momento”
“hay muchas parejas como nosotros”
“yo sé que siempre volverá a mí”
“él – ella también me necesita”
“un día verá lo que valgo”
“lo dejaré poco a poco”
“sólo nos acostamos”

Uff!!! Todo lo anterior NO es amor. Busca tu dependencia, busca tu muletilla y podrás empezar a ser por ti sólo.

Sé que cuando alguien no nos corresponde es doloroso, y puede afectar a nuestra autoestima, pero el amor siempre es positivo, nos saca nuestro mejor lado, potencia nuestras virtudes, nos da seguridad, no hablamos de él en futuro, es de ida y de vuelta , tiene risas y aunque no perdura en el tiempo, porque el amor es bastante exquisito y se estresa enseguida; con los pañales, los niños, la falta de sexo, la hipoteca, tu familia y la mía; lo único cierto es que hay amor cuando las dos partes se siente amadas.

Si estás en una relación de dependencia, sólo deseo que puedas ver dónde estás metido aunque sea de soslayo, que tengas la valentía de pasar a la acción cuanto antes, que puedas pedir ayuda, porque sólo es más difícil pero no imposible. Que no te desenamorarás y luego le dejarás, que el juego es al revés. Le dejarás y luego te desenamorarás.

Sólo depende de ti.

Feliz Año!!

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