El faro

Bueno, ya han llegado, los días más deseados de nuestra vida: las vacaciones.

Nos pasamos el resto del año suspirando por esos días. Si somos afortunados un mes, si somos afortunados quince días y si somos afortunados una semana.

Todo nos parece bien y todo nos parece poco. ¿Cómo puede ser?

En esos días nos cuestionamos un montón de cosas de nuestra vida, especialmente del trabajo.

Es esa parcela de nuestra vida que nos ocupa más tiempo y más preocupaciones de las que a veces nos gustaría.

¿Te gusta tu trabajo?

¿Te gusta la gente que hay en trabajos como el tuyo o similares? No os podéis hacer a la idea la de pistas que da esta respuesta…

¿Qué tipo de personas son? 

¿Qué es lo importante de tu trabajo?  ¿Te hace feliz?

¿Estás satisfecho con lo que ganas?

Dicen que no es el mejor momento para reflexionar sobre estas cosas, que no tenemos suficiente perspectiva, pero no estoy de acuerdo, tenemos la mejor perspectiva que podamos tener durante el año,  estamos lejos de nuestra vida.

Y para ver bien, uno tiene que alejarse un poco, porque cuando volvamos, volveremos al centro del huracán, y allí, allí sí que no hay perspectiva. Volveremos a la rutina, nos acostumbraremos a lo que tenemos y se nos pasará otro año de vida.

Si has contestado no a alguna de las preguntas anteriores,  aprovecha estos días para pensar qué podrías hacer. Qué opciones tendrías si no trabajas donde trabajas y si no vives como vives.

¿Qué te gustaría hacer?

Si no dependiera de dinero… ¿en qué trabajarías?  ¿Lo harías gratis?

No digo que lo hagas, pero te aseguro que si ese trabajo te gustase tanto para hacerlo por puro placer, imagínate si además te lo pagasen… A eso se llama vocación.

Piensa qué se te da bien hacer, piensa qué te dicen los demás que haces bien y no te cuestiones todavía si es una fantasía o no. Simplemente juega a decir con qué sueñas. Ya veremos más adelante cómo bajarlo a la tierra, lo que te puedo asegurar es que ya has encendido el faro para ver mejor, y eso te ayuda a ver mejor, a darte cuenta de las cosas.

Puede que sea un faro pequeñito, pero alumbra. Ya veremos luego si nos gusta lo que vemos o no. Concéntrate en ver qué te enseña ese faro.

El coaching ayuda a crear un plan de acción para hacer de los sueños realidades. Y ya sabéis lo que dicen: la realidad supera mil veces los sueños.

Si en septiembre queréis cambiar algo de vuestra vida, silbadme!

Feliz verano. Felices vacaciones.

¡Nos vemos a la vuelta!

 

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