Motivos personales

Casi todos hemos estado alguna vez en empresas en las que el sueldo no estaba mal y teníamos asegurado el puesto, y aun así lo dejamos.

¿Por qué te vas?

Esa es la pregunta que desde la más absoluta perplejidad te hacen.

Y la respuesta es que si no es desde la más absoluta necesidad económica, nadie trabaja sólo por dinero.

En cuanto esa necesidad básica de dinero está cubierta, como en una pirámide de Maslow florecemos cual margaritas, ya no estamos dispuestos a todo por casi nada.

Y es que desde el super-vivir las vistas son bien distintas.

Empiezas a preguntarte si te gusta el trabajo que desempeñas. Te preguntas si te gustan tus compañeros. Te preguntas si el horario es el adecuado. Si la distancia que caminas todos los días al salir de tu casa hacia ese trabajo te parece bien, mal o regular.

Lo cuestionas todo.

Y es que, queridas empresas, las personas hemos emprendido un camino de no retorno.

He movido ficha en el tablero y el juego ya no será el mismo.

Claro que quiero y necesito el dinero, pero lo buscaré tarde o temprano en otra empresa.

Y sin embargo, ahí están los jefes,  consultando con su equipo de recursos sin recursos para preguntarse: ¿Por qué se va?

Las verdaderas causas de fondo se encuentran normalmente tan en la superficie que pasan totalmente desapercibidas.

Si dejaran de vernos como recursos, quizás vieran a las personas. (La frase no es mía)

  • Falta de reconocimiento.
  • Un pobre liderazgo.
  • Falta de confianza.
  • Una promoción limitada o inexistente.
  • Poca flexibilidad horaria.
  • Tareas repetitivas.
  • Cultura de la empresa

Curiosamente, todas estas razones a los jefes no les parecen demasiado importantes y a los jefes de los jefes tampoco, y si alguien osa irse del redil, se dicen entre ellos que te vas porque tienes una oferta económica mejor. Y obviamente, esto es importante pero no lo es todo, demasiado simplista.

Además, si un empleado se fuera sólo por dinero es que como directivo que eres, estás haciendo fatal tu trabajo para que un empleado no se sienta comprometido con la empresa, ni con su puesto,  y claro, tampoco vas a reconocer que tienes cero liderazgo, ¿no?

Así nos vemos metidos en un bucle del que si nadie se quiere poner rojo una vez, toda la empresa se pone amarilla varias veces al año.

¿Cómo solucionarlo?  (Mira que si doy la solución en un post…)

1º  Claro que es personal, siempre lo es.

Las empresas y sus empleados tienen una relación personal dentro de un entorno profesional. Cuanto antes lo aceptemos mejor para todos.

2º No dar faltas expectativas.

Si el empleado nunca va a poder aspirar a rotación interna, subida salarial, tele-trabajo, etc.,  porque la empresa no lo contempla, no le digas que sí en una primera entrevista para captarle. Se encontrará engañado y antes de irse creará un ambiente muy tenso en el mejor de los casos.

3º Concretar y especificar.

Sed concretos con lo que se espera del empleado y lo que la empresa puede dar a cambio. Puede que le asustes y ese candidato rechace la oferta, pero esto como en las relaciones, cuanto antes ocurra menos daño hará, además, te dará la oportunidad para encontrar al candidato compatible.

4º Saber su verdadera pasión.

Si dejas hablar a la gente de sus pasiones, aquellas cosas que harían gratis, te darán pistan de dónde querrán estar en unos años y tú, como director tendrás que saber si esa pasión potencia el puesto que le quieres ofrecer o por el contrario lo obstaculiza y en un par de años te dirá adiós.

5º Equilibrio.

Si un trabajador sufre problemas para poder compatibilizar ese puesto de trabajo con su vida personal, tienes un problema. Nadie, nadie, puede vivir sin vida personal durante mucho tiempo. Así que pregúntale qué se puede hacer para reestructurar su puesto de trabajo. Él mejor que tú sabrá lo que sería bueno hacer.

6º Confianza en el superior.

Si dices que vas a hacer algo, cumple tu promesa. Si la confianza se pierde no hay nada. Esto lo escuchamos tanto que ya ni lo oímos pero sigue siendo lo más válido para cualquier tipo de relación.

Para concluir, todos estamos conectados como en una red invisible, nos afectamos irremediablemente, cuando queremos y cuando no queremos, pero recuerda que nadie excepto tú puede sacar lo mejor de ti, así que en la próxima entrevista de trabajo piensa si esa nueva relación que vas a comenzar buscas amistad, amantes o compañeros de vida.

Puede que te dé una pista.

 

Raquel Calonge

 

 

Pic by: Amador Toril

 

 

 

 

 

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