a-pegados.

¿Por qué tenemos apego a relaciones que no nos hacen felices?

O mejor dicho, tenemos relaciones que no nos hacen felices de la manera en la que lo podríamos llegar a ser.

¿Por qué no somos capaces de decir tranquilamente?: No, gracias. Lo que me das no me satisface. Eres bueno para mí en ciertas facetas pero en otras me creas infelicidad.

¿Demasiado exigente?  Bueno, depende de cuáles sean esas áreas que no cumplan con nuestros deseos.

Obviamente, llegamos hasta aquí por “culpa” de los padres. Ellos con sus vidas, con sus experiencias tomaron decisiones de cómo querían vivir y ahí entraste tú.

Con muy pocos años aprendemos el entorno que tenemos y nos adaptamos a él inmediatamente. Valoramos qué podemos hacer o dejar de hacer para poder sobrevivir.

Si a ese entorno se le dota de seguridad, estabilidad obtendremos un resultado y si ese entorno es inseguro desde un punto de vista afectivo, obtendremos otros bien distintos.

Si tenemos un entorno equilibrado en la mayoría de las áreas de la vida, tendremos más posibilidades de pensar qué así es como se hacen las cosas. Así es como una pareja se habla, así es como una persona trata a una pareja, así es como se demuestra el amor, así es como se trabaja, así es como se pagan las facturas, así es como se dan abrazos…

De alguna manera nos hacen un print de las reglas básicas del mundo para ser y estar.

¿Qué ocurre? Que los padres también tienen vida propia. Sé que cuando somos niños este pensamiento no se nos pasa por la cabeza, entre otras cosas porque normalmente no vemos esta parte, pero si hemos sido testigos de peleas, discusiones acaloradas, eso también es información que se nos quedará grabada.

Cuando somos adultos, nuestra opinión de cómo se hacen las relaciones está hecha y de acuerdo a esas reglas buscaremos pareja. De manera inconsciente buscaremos el amor y elegiremos ése que encaje en la zona de supervivencia ya conocida por nosotros.

Del mismo modo si hemos tenido un entorno inseguro y hemos visto malas conductas o acciones en nuestra casa, juraremos que nunca elegiremos a una pareja como nuestro padre o nuestra madre, pero un día te levantas y zas! Ahí lo tienes, igualito igualito…

Hay que hacer un trabajo personal para no repetir patrones propios, pero especialmente para no repetir patrones de las vidas de otros, aunque estos otros sean nuestros padres y les queramos mucho. Porque sus circunstancias eran bien distintas y quiénes somos nosotros para juzgar.

Hay que frenar y preguntarse:

¿Qué es el amor para mí?

¿Cuál es la razón por la que nos enamoramos?

¿Qué espero yo de compartir mi vida con otra persona?

¿Qué tienen en común las personas que me atraen?

¿Me gustan o las quiero?

Y si nos encontramos en una relación en la que queremos a esa persona pero no nos gusta su manera de ser, de vivir, de soñar… reflexionad.

El amor culturalmente está muy manipulado y es muy fácil caer en: ” Te amaré en lo bueno y en lo malo.”

Bueno, yo personalmente creo que depende de cuán malo sea y de cuanto dure. Cada uno con sus límites. No creo que en nombre del amor quepa todo y pueda esconderse en una especie de saco roto.

Creo que el amor hay que cuidarlo pero hay que cuidarse uno primero. Reconocer nuestros defectos, saber cuáles son nuestras debilidades y de dónde vienen y si podemos modificar algo, porque si no el apego no nos dejará maniobrar. Nos dejará estancados porque la Ley del Apego es esa. Estamos apegados, juntos, pero eso no necesariamente conlleva amor.

Tu destino no está marcado por nadie excepto por ti mismo y por tu deseos. No te tomes a la ligera lo que deseas porque esto marca la diferencia de todo lo que puedes aprender y lo que puedes evolucionar.

Yo me muevo entre el disfrute y el aprendizaje. Creo que lo que nos incomoda o nos hace sufrir, si aprendemos de ello, seremos mejores y más felices, si no, caeremos en un patrón repetitivo y aburrido.

Intenta ver algo que no ves desde donde estás. Muévete y observa que ves. Cuando hemos movido ficha en el ajedrez la partida, por mucho que se quiera ya no es la misma.

Date oportunidad de cambiar y respeta y acepta que otros no puedan. Todos tenemos una vida y el derecho a aprender según nuestras capacidades. Agradece y suelta.

El amor es libertad, lo otro es apego. No es lo mismo.

Sé más feliz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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